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Electromiograma: la prueba neuromuscular que aporta mucha información

miércoles, 21 de enero de 2026

Es muy común que, ante síntomas como hormigueos persistentes, debilidad en un brazo o un dolor que se irradia por la pierna, el médico solicite un electromiograma. Para muchos pacientes, el nombre de la prueba suena técnico y algo imponente, lo que suele generar cierta inquietud antes de acudir a la cita. Sin embargo, se trata de una herramienta diagnóstica fundamental y segura que permite "escuchar" cómo se comunican tus nervios y tus músculos.

Esta prueba es, en esencia, un estudio del sistema eléctrico de nuestro cuerpo. Así como un electricista comprueba el cableado de una casa para encontrar un fallo, el especialista utiliza el electromiograma para localizar con precisión dónde se está produciendo una interrupción o una alteración en la señal nerviosa. Entender en qué consiste y por qué es necesaria ayuda a afrontar la prueba con mucha más tranquilidad y menos nerviosismo.

Contar con un diagnóstico preciso es el primer paso indispensable para iniciar el tratamiento adecuado y recuperar la normalidad en tu vida. En Clínica Asturias sabemos que la tranquilidad del paciente es tan importante como la precisión técnica de la prueba. Por eso, entender qué sucede durante la consulta y cómo estos resultados guían a los especialistas permite transformar la incertidumbre inicial en la confianza de saber que estás dando el paso definitivo para encontrar el origen de tu molestia.

¿Qué es exactamente un electromiograma?

El electromiograma (EMG) es una técnica de diagnóstico médico que se utiliza para evaluar la salud de los músculos y las células nerviosas que los controlan, llamadas neuronas motoras. Estas neuronas transmiten señales eléctricas que hacen que los músculos se contraigan o se relajen. Cuando sentimos debilidad o pérdida de control en alguna parte del cuerpo, el EMG permite determinar si el problema reside en el propio músculo o si, por el contrario, es el "cableado" nervioso el que está fallando.

La prueba mide la actividad eléctrica en respuesta a un estímulo y también durante el reposo. Es importante saber que nuestros músculos siempre emiten señales eléctricas cuando trabajan; el especialista, mediante el uso de equipos avanzados, traduce esas señales en gráficos o sonidos que puede interpretar. Si un músculo no recibe la señal adecuada del nervio, su comportamiento eléctrico cambiará, lo que da pistas vitales sobre la naturaleza de la lesión.

A menudo, el electromiograma se realiza de forma conjunta con un estudio de conducción nerviosa (electroneurograma). Mientras que el EMG se centra en la respuesta del músculo, el estudio de conducción mide la velocidad y la intensidad con la que las señales viajan a través de los nervios. Ambas partes se complementan para ofrecer un mapa detallado de tu sistema neuromuscular, permitiendo descartar o confirmar patologías de forma muy precisa.

¿Por qué me han solicitado esta prueba?

El médico suele pedir un electromiograma cuando los síntomas sugieren que existe un trastorno en los nervios o en los músculos. No se trata de una prueba de rutina, sino de una exploración dirigida a encontrar la causa de sensaciones muy específicas que el paciente describe en consulta, como el entumecimiento, el dolor punzante o la falta de fuerza que no mejora con el tiempo.

Identificar el origen exacto de estos síntomas es crucial, ya que un hormigueo en la mano puede deberse a un problema en la muñeca, pero también a una compresión nerviosa en el cuello. El electromiograma despeja estas dudas y guía al especialista hacia el tratamiento más adecuado, evitando procedimientos innecesarios y acelerando la recuperación del paciente.

Síndrome del túnel carpiano

Es, probablemente, la razón más habitual para solicitar un electromiograma de los miembros superiores. Ocurre cuando el nervio mediano, que atraviesa la muñeca, se encuentra comprimido. El paciente suele sentir hormigueo en los dedos y falta de fuerza al agarrar objetos. La prueba permite confirmar si el nervio está atrapado y determinar el grado de severidad, algo fundamental para decidir si el tratamiento debe ser rehabilitador o quirúrgico.

Lesiones de columna y ciática

Cuando un paciente sufre de dolor lumbar que baja por la pierna, o dolor cervical que se desplaza hacia el brazo, el electromiograma ayuda a comprobar si existe una raíz nerviosa comprimida por una hernia discal. Esta información es de gran valor para el traumatólogo o el neurocirujano, ya que permite localizar exactamente qué nivel de la columna está afectado y cómo está impactando en la función motora del paciente.

¿Cómo se realiza el procedimiento paso a paso?

Al llegar a la sala de exploración, el especialista te explicará el proceso para que te sientas cómodo. Generalmente, te pedirán que te tumbes en una camilla o te sientes en un sillón reclinable. Es una prueba dinámica, lo que significa que el médico te pedirá que realices ciertos movimientos o que relajes los músculos en momentos específicos para observar cómo reaccionan.

La prueba consta de dos fases que suelen realizarse de forma sucesiva. En la primera, se utilizan electrodos de superficie (pequeños parches adhesivos) sobre la piel. A través de ellos se envían impulsos eléctricos muy suaves para medir la velocidad de los nervios. Es una sensación de "pequeño calambre" que, aunque puede ser algo sorprendente al principio, es totalmente tolerable y dura apenas unos milisegundos.

En la segunda parte, se analiza la actividad del músculo mediante un electrodo de aguja muy fina. No se inyecta ninguna sustancia; la aguja actúa simplemente como un micrófono que capta la actividad eléctrica interna. El médico la inserta en los músculos que desea estudiar y te pedirá que los contraigas ligeramente. Esta fase es la que aporta la información más profunda sobre el estado de las fibras musculares.

Estudio de conducción nerviosa

Esta es la parte inicial donde se mide qué tan rápido y qué tan bien viajan las señales eléctricas por tus nervios. El especialista coloca electrodos en diferentes puntos de la extremidad y aplica un estímulo eléctrico breve. Si el nervio está dañado o comprimido, la señal viajará más lento o llegará con menos fuerza al receptor, lo cual queda registrado en el equipo de medición.

Electromiografía de aguja

En esta fase, el médico inserta una aguja delgada en músculos específicos. Al estar el músculo en reposo, el médico observa si hay actividad eléctrica anómala (lo cual no debería ocurrir en un músculo sano). Después, se te pedirá que flexiones o tenses el músculo suavemente. El patrón de ondas que aparece en la pantalla ayuda a distinguir si la debilidad que sientes proviene de un daño en el propio tejido muscular o de una pérdida de conexión con el nervio.

Preparación para la cita: consejos prácticos

Para que los resultados sean lo más precisos posibles, la preparación para un electromiograma es muy sencilla pero importante. No necesitas acudir en ayunas ni interrumpir tu medicación habitual, a menos que el médico te haya dado una instrucción específica sobre anticoagulantes. Lo más relevante tiene que ver con el cuidado de la piel y la vestimenta.

Es fundamental que el día de la prueba no te apliques cremas, aceites o lociones corporales en la zona que se va a estudiar. Estos productos pueden crear una barrera sobre la piel que dificulte la adherencia de los electrodos o interfiera con el paso de la corriente eléctrica, restando fiabilidad a la medición. Además, se recomienda llevar ropa cómoda y holgada que permita descubrir fácilmente los brazos o las piernas.

Si llevas un marcapasos o cualquier otro dispositivo cardíaco implantable, debes comunicárselo al especialista antes de comenzar. Aunque la prueba es segura, el médico ajustará el procedimiento para garantizar que no haya interferencias. Igualmente, si padeces algún trastorno de la coagulación o estás tomando fármacos para "fluir" la sangre, es conveniente mencionarlo antes de la fase de la aguja.

¿Es una prueba dolorosa?

Esta es la pregunta más frecuente en consulta y la que más ansiedad genera. La respuesta corta es que el electromiograma puede ser molesto o algo incómodo en ciertos momentos, pero rara vez se describe como un dolor insoportable. Cada persona tiene un umbral de sensibilidad diferente, pero la inmensa mayoría de los pacientes completan la prueba sin mayores dificultades.

Durante la parte de los impulsos eléctricos, sentirás una sensación de sacudida o un calambre rápido. Es una sensación extraña porque el músculo se mueve sin que tú lo ordenes, pero no es hiriente. En cuanto a la aguja, es mucho más fina que las que se utilizan para un análisis de sangre o una vacuna, por lo que el pinchazo es muy leve. Lo que se nota es más una sensación de presión o un pequeño "mordisco" en el músculo.

Una vez finalizada la prueba, es posible que sientas una ligera molestia muscular o aparezca algún pequeño hematoma en el punto de inserción de la aguja, similar a las agujetas tras hacer ejercicio. Estas molestias desaparecen por sí solas en uno o dos días. En la Clínica Asturias, nuestros especialistas tienen gran experiencia en realizar la técnica de la forma más suave y rápida posible para minimizar cualquier incomodidad.

Interpretación de los resultados

Tras terminar la exploración, el especialista analizará todos los datos recogidos, tanto los gráficos de velocidad de conducción como los patrones de actividad muscular. Es importante entender que el electromiograma no da un resultado de "pasa o no pasa", sino que ofrece un informe detallado que debe ser interpretado por el médico que solicitó la prueba en el contexto de tu historial clínico.

Un resultado normal indica que no se han encontrado alteraciones en la conducción de los nervios ni en la respuesta de los músculos estudiados. Si el resultado es patológico, el informe especificará dónde está el problema, si es antiguo o reciente, y si la lesión es leve, moderada o grave. Esto es lo que permitirá a tu médico de cabecera, traumatólogo o neurólogo establecer el siguiente paso en tu tratamiento.

Una vez tengas el informe, lo ideal es programar la cita de seguimiento para discutir los hallazgos. El electromiograma es la pieza del puzle que faltaba para entender tu dolencia; con él en la mano, el camino hacia la recuperación suele ser mucho más claro y eficaz.

➡️ ¿Cómo puedo tener más información sobre el electromiograma?

 

Pues es muy sencillo, puedes llamarnos al teléfono 985 28 60 00.
Estaremos encantados de atenderte y resolver todas tus dudas.

Preguntas frecuentes sobre el electromiograma

Es normal que, incluso después de conocer el proceso, queden algunas dudas sobre lo que sucede después de la prueba o sobre situaciones especiales. Aquí resolvemos las preguntas que más solemos escuchar en nuestros centros para que acudas a tu cita con total seguridad.

¿Puedo conducir después de un electromiograma?

Sí, sin ningún problema. La prueba no requiere sedación ni afecta a tus reflejos o capacidades cognitivas. Aunque sientas una ligera molestia muscular o el brazo algo "pesado" momentáneamente, podrás retomar tus actividades habituales, incluyendo conducir y trabajar, de inmediato.

¿Cuánto tiempo dura la prueba?

Depende de la complejidad del caso y de cuántas extremidades se necesite estudiar. Por lo general, un electromiograma estándar suele durar entre 30 y 60 minutos. El especialista se tomará el tiempo necesario para obtener registros claros que aseguren un diagnóstico fiable.

¿Tiene efectos secundarios a largo plazo?

No. El electromiograma es una prueba diagnóstica, no un tratamiento, y las corrientes eléctricas utilizadas son mínimas y seguras para el organismo. No hay efectos secundarios duraderos más allá de la posibilidad de un pequeño hematoma o una molestia muscular transitoria que remite en pocas horas.

¿Qué pasa si estoy embarazada?

No hay contraindicaciones generales para realizar un electromiograma durante el embarazo, ya que la corriente eléctrica es muy localizada y no afecta al feto. No obstante, como siempre en estos casos, es fundamental informar al médico sobre tu estado antes de comenzar la prueba.

¿Cuándo tendré los resultados?

Aunque el especialista ve los resultados en tiempo real en la pantalla, el informe definitivo requiere un análisis detallado de todas las ondas registradas. Normalmente, el informe médico está disponible en unos pocos días para que puedas llevárselo al especialista que solicitó el estudio.