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Apnea del sueño: respiración interrumpida durante la noche

viernes, 13 de marzo de 2026

Dormir debería ser un proceso reparador para el organismo, pero en algunas personas la respiración se interrumpe repetidamente mientras duermen sin que apenas sean conscientes de ello. La apnea del sueño es un trastorno respiratorio frecuente que puede pasar desapercibido durante años y que, sin embargo, tiene consecuencias importantes para la salud cuando no se diagnostica ni se trata. Muchas personas comienzan a investigar sobre este problema porque alguien cercano les ha dicho que roncan muy fuerte, porque se despiertan cansadas cada mañana o porque sufren somnolencia durante el día sin entender por qué.

En términos médicos, la apnea del sueño se caracteriza por pausas repetidas en la respiración mientras la persona duerme. Estas pausas pueden durar varios segundos y repetirse decenas o incluso cientos de veces durante la noche. Cada vez que ocurre, el organismo sufre una breve falta de oxígeno que obliga al cerebro a activar mecanismos de alerta para reanudar la respiración, aunque muchas veces la persona no llega a despertarse completamente.

Muchas personas descubren que tienen apnea del sueño cuando alguien de su entorno les comenta que dejan de respirar mientras duermen. Otras empiezan a sospecharlo tras meses —o incluso años— despertándose cansadas, con dolor de cabeza o con una sensación constante de sueño durante el día. Identificar este problema a tiempo permite valorar su impacto en la salud y buscar el tratamiento más adecuado.

Qué es la apnea del sueño y por qué se produce

La apnea del sueño es un trastorno respiratorio que se caracteriza por interrupciones repetidas de la respiración mientras la persona duerme. Estas pausas pueden durar desde unos pocos segundos hasta más de medio minuto y suelen ir seguidas de pequeños despertares que permiten recuperar el flujo de aire. Aunque muchas veces pasan desapercibidas para quien las sufre, alteran profundamente la calidad del descanso nocturno.

La forma más frecuente es la apnea obstructiva del sueño. En este caso, durante el sueño los músculos de la garganta se relajan más de lo normal y provocan un estrechamiento o un cierre momentáneo de las vías respiratorias superiores. Cuando el aire no puede pasar con normalidad, la respiración se detiene brevemente hasta que el cerebro activa un microdespertar que permite volver a respirar.

También existe una forma menos habitual llamada apnea central del sueño. En este tipo de apnea el problema no está en la obstrucción de las vías respiratorias, sino en el control neurológico de la respiración. El cerebro no envía de forma adecuada la señal para respirar durante unos segundos, lo que provoca pausas respiratorias similares a las de la apnea obstructiva.

Síntomas de la apnea del sueño: cómo saber si alguien la padece

Uno de los motivos por los que muchas personas buscan información sobre la apnea del sueño es la sospecha de que su descanso no está siendo realmente reparador. Aunque cada caso puede manifestarse de forma distinta, existen una serie de síntomas característicos que suelen repetirse en quienes padecen este trastorno.

El ronquido intenso y persistente es uno de los signos más frecuentes. No todas las personas que roncan tienen apnea del sueño, pero cuando el ronquido se acompaña de pausas respiratorias, jadeos o despertares bruscos durante la noche puede ser una señal clara de que algo no funciona bien en la respiración mientras se duerme.

Durante el día también pueden aparecer síntomas que están directamente relacionados con la mala calidad del sueño. La somnolencia diurna excesiva, la dificultad para concentrarse, los dolores de cabeza matutinos o la sensación de cansancio constante son señales habituales en personas con apnea del sueño no diagnosticada.

Causas y factores de riesgo de la apnea del sueño

La apnea del sueño no suele tener una única causa. En la mayoría de los casos aparece como consecuencia de una combinación de factores anatómicos, fisiológicos y de estilo de vida que favorecen la obstrucción de las vías respiratorias durante el descanso nocturno.

El sobrepeso y la obesidad son algunos de los factores de riesgo más importantes. El exceso de tejido graso alrededor del cuello puede estrechar las vías respiratorias superiores y facilitar que se colapsen mientras los músculos se relajan durante el sueño. Por esta razón, la apnea del sueño es más frecuente en personas con obesidad.

También influyen otros factores como la anatomía de la mandíbula, el tamaño de las amígdalas, la forma del paladar o la presencia de congestión nasal crónica. En algunos casos existe además una predisposición familiar que aumenta la probabilidad de desarrollar este trastorno respiratorio.

Apnea del sueño y ronquidos: cuándo pueden indicar un problema

El ronquido es uno de los motivos de consulta más habituales en relación con los trastornos del sueño. Muchas personas lo consideran un problema menor o incluso una simple molestia para quien duerme cerca, pero en determinadas circunstancias puede ser una señal de alerta.

Cuando el ronquido es muy intenso, irregular y se acompaña de pausas en la respiración, es posible que esté relacionado con apnea del sueño. Estas pausas suelen ir seguidas de un sonido brusco o de una respiración profunda que marca el momento en el que la persona vuelve a respirar con normalidad.

No todas las personas que roncan padecen apnea del sueño, pero cuando el ronquido se acompaña de cansancio persistente durante el día, despertares nocturnos frecuentes o somnolencia excesiva conviene consultar con un especialista para valorar la situación.

Cómo se diagnostica la apnea del sueño

El diagnóstico de la apnea del sueño comienza con una valoración clínica detallada. El médico suele preguntar por los síntomas nocturnos, los hábitos de sueño, la presencia de ronquidos o pausas respiratorias y el nivel de somnolencia durante el día. La información aportada por la pareja o por quienes conviven con el paciente puede resultar especialmente útil.

Cuando existe sospecha de apnea del sueño, el estudio más habitual es la polisomnografía. Esta prueba se realiza durante el sueño y permite registrar múltiples parámetros fisiológicos, como la respiración, la saturación de oxígeno, el ritmo cardíaco y la actividad cerebral.

En algunos casos también se utilizan estudios de sueño domiciliarios más sencillos. Aunque registran menos variables que la polisomnografía completa, pueden ser suficientes para confirmar el diagnóstico de apnea obstructiva del sueño en determinados pacientes.

Índice de apnea-hipopnea: cómo se mide la gravedad

Una vez realizado el estudio del sueño, los especialistas utilizan un parámetro llamado índice de apnea-hipopnea para determinar la gravedad del trastorno. Este índice indica el número de pausas respiratorias o reducciones significativas del flujo de aire que se producen por hora de sueño.

Cuanto mayor es el número de episodios registrados, mayor es la gravedad de la apnea del sueño. Esta información resulta fundamental para decidir el tratamiento más adecuado y valorar el riesgo de complicaciones asociadas al trastorno.

El índice de apnea-hipopnea también permite evaluar la eficacia del tratamiento una vez que se ha iniciado, ya que sirve como referencia objetiva para comprobar si las pausas respiratorias se han reducido durante el sueño.

Tratamiento de la apnea del sueño

El tratamiento de la apnea del sueño depende de la causa, de la gravedad del trastorno y de las características individuales de cada paciente. El objetivo principal es evitar las pausas respiratorias durante la noche para mejorar la calidad del sueño y reducir el impacto sobre la salud.

Uno de los tratamientos más utilizados es la terapia con presión positiva continua en las vías respiratorias, conocida como CPAP. Este dispositivo suministra aire a través de una mascarilla mientras la persona duerme, lo que mantiene abiertas las vías respiratorias y evita que se colapsen.

En casos leves o moderados también pueden utilizarse dispositivos de avance mandibular que modifican ligeramente la posición de la mandíbula durante el sueño para mantener abiertas las vías respiratorias. En determinadas situaciones, cuando existen alteraciones anatómicas importantes, puede valorarse la cirugía.

Cambios en el estilo de vida que pueden ayudar

Además del tratamiento específico, ciertos cambios en el estilo de vida pueden contribuir a mejorar los síntomas de la apnea del sueño. En personas con sobrepeso, la pérdida de peso puede reducir significativamente la gravedad de los episodios respiratorios nocturnos.

Evitar el consumo de alcohol antes de dormir, mantener horarios de sueño regulares y dormir de lado en lugar de boca arriba también pueden ayudar a reducir las pausas respiratorias en algunos casos.

Estos cambios no sustituyen al tratamiento médico cuando la apnea del sueño es moderada o grave, pero sí pueden formar parte de una estrategia global para mejorar la calidad del descanso.

Riesgos y complicaciones de la apnea del sueño no tratada

Cuando la apnea del sueño no se diagnostica ni se trata, las pausas respiratorias repetidas pueden tener consecuencias importantes para la salud. La falta de oxígeno y los microdespertares constantes generan un estado de estrés fisiológico que afecta a distintos sistemas del organismo.

Uno de los efectos más conocidos es el aumento del riesgo cardiovascular. Las personas con apnea del sueño no tratada tienen más probabilidades de desarrollar hipertensión arterial, arritmias cardíacas, infarto de miocardio o ictus a lo largo del tiempo.

Además de los problemas cardiovasculares, la apnea del sueño también se ha relacionado con alteraciones metabólicas, dificultades cognitivas, deterioro de la memoria y mayor riesgo de accidentes de tráfico debido a la somnolencia diurna excesiva.

Apnea del sueño en niños y personas mayores

Aunque la apnea del sueño se asocia con mayor frecuencia a adultos de mediana edad, también puede aparecer en otras etapas de la vida. En los niños, este trastorno suele estar relacionado con el aumento del tamaño de las amígdalas o de las adenoides, lo que puede provocar obstrucción de las vías respiratorias durante el sueño.

Los síntomas en la infancia pueden ser diferentes a los de los adultos. Algunos niños presentan ronquidos intensos, pausas respiratorias o respiración ruidosa durante la noche, pero también pueden aparecer dificultades de atención, irritabilidad o problemas de rendimiento escolar.

En las personas mayores, la apnea del sueño puede pasar desapercibida porque algunos síntomas se atribuyen al envejecimiento o a otros problemas de salud. Sin embargo, identificar el trastorno y tratarlo adecuadamente puede mejorar la calidad del sueño y el bienestar general.

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Preguntas frecuentes sobre la apnea del sueño

La apnea del sueño genera muchas dudas, especialmente cuando aparecen síntomas como ronquidos intensos, pausas en la respiración durante la noche o cansancio constante al despertar. Muchas personas buscan información para entender si estos signos pueden indicar un problema de salud y cuándo es necesario consultar con un especialista. Estas son algunas de las preguntas más habituales sobre este trastorno del sueño.

¿La apnea del sueño se puede curar?

En algunos casos puede resolverse cuando existe una causa concreta que puede corregirse, como problemas anatómicos en las vías respiratorias o el aumento del tamaño de las amígdalas en niños. En otros casos el tratamiento se centra en controlar las pausas respiratorias y mejorar la calidad del sueño con dispositivos como la CPAP u otras medidas adaptadas a cada paciente.

¿Cómo saber si tengo apnea del sueño?

Los síntomas más habituales son ronquidos intensos, pausas respiratorias observadas durante el sueño, despertares frecuentes o cansancio durante el día. Para confirmar el diagnóstico es necesario realizar un estudio del sueño que permita analizar la respiración mientras la persona duerme.

¿La apnea del sueño es peligrosa?

Cuando no se trata, la apnea del sueño puede aumentar el riesgo de problemas cardiovasculares como hipertensión o arritmias. Además, la somnolencia diurna puede afectar a la concentración y aumentar el riesgo de accidentes.

¿Los ronquidos siempre significan apnea del sueño?

No necesariamente. Muchas personas roncan sin tener apnea del sueño, pero cuando el ronquido se acompaña de pausas respiratorias o cansancio persistente puede ser un signo de alerta que conviene valorar.

¿Quién tiene más riesgo de padecer apnea del sueño?

El riesgo es mayor en personas con sobrepeso, cuello ancho o determinadas características anatómicas de las vías respiratorias. También es más frecuente en hombres adultos, aunque puede aparecer en cualquier edad.

¿Cuándo conviene consultar con un médico?

Es recomendable consultar cuando aparecen ronquidos intensos, pausas en la respiración durante la noche o somnolencia excesiva durante el día. Una valoración médica permite confirmar el diagnóstico y valorar el tratamiento más adecuado.