El ácido úrico es una sustancia que se produce de forma natural en el organismo al descomponer las purinas, compuestos presentes en muchos alimentos y también en nuestras propias células. En condiciones normales, el cuerpo lo elimina a través de la orina sin que cause ningún problema. Sin embargo, cuando sus niveles aumentan en sangre, pueden aparecer complicaciones que afectan especialmente a las articulaciones y a los riñones.
Muchas personas descubren que tienen el ácido úrico alto tras una analítica rutinaria, sin haber notado síntomas claros hasta ese momento. Otras, en cambio, consultan por dolor articular intenso, especialmente en el dedo gordo del pie, que aparece de forma repentina y limita el movimiento. Este cuadro suele estar relacionado con la gota, una de las manifestaciones más conocidas del exceso de ácido úrico.
En la práctica clínica, no siempre tener el ácido úrico elevado implica enfermedad inmediata, pero sí es una señal que conviene interpretar en contexto. Entender por qué aumenta, qué síntomas puede provocar y cuándo es necesario tratarlo permite evitar complicaciones a largo plazo y mejorar el control de la salud metabólica.
Qué es el ácido úrico y por qué se produce en el organismo
El ácido úrico es el resultado final del metabolismo de las purinas, unas sustancias que forman parte del material genético de las células. Estas purinas se generan de forma natural en el organismo, pero también se obtienen a través de la alimentación, especialmente en alimentos ricos en proteínas.
Una vez que se produce, el ácido úrico pasa al torrente sanguíneo y es filtrado por los riñones para ser eliminado en la orina. Este proceso mantiene sus niveles dentro de un rango normal en la mayoría de las personas, siempre que exista un equilibrio entre la producción y la eliminación.
El problema aparece cuando ese equilibrio se rompe. Si el organismo produce más ácido úrico del que puede eliminar o si los riñones no lo excretan correctamente, los niveles en sangre aumentan. Esta situación se conoce como hiperuricemia y es la base de las alteraciones asociadas al ácido úrico alto.
Qué ocurre cuando se acumula en el organismo
Cuando los niveles de ácido úrico se mantienen elevados, puede comenzar a depositarse en forma de cristales en distintas partes del cuerpo. Estos cristales tienen afinidad por las articulaciones, donde pueden desencadenar inflamación y dolor.
Además de afectar a las articulaciones, el exceso de ácido úrico también puede acumularse en los riñones, favoreciendo la formación de cálculos renales o alterando su funcionamiento a largo plazo.