ESPECIALIDAD

ARTROSCOPIA DE CADERA

Se trata de una intervención mínimamente invasiva, que permite a los doctores tener una visión del interior de la articulación de la cadera, mediante la introducción de una pequeña cámara. El procedimiento nos puede ayudar a diagnosticar con seguridad las patologías de la cadera, a la vez que reparar algunas lesiones. Se practica mediante un artroscopio, introduciendo mediante dos o tres miniincisiones en la zona de la cadera, tanto la cámara como el diferente instrumental necesario para reparar la articulación. Estas incisiones tienen una longitud inferior a un centimetro cada una.

Para conseguir trabajar dentro de la articulación, es imprescindible bostezar la articulación, para lo que se usa una mesa de tracción. Es posible que tras la cirugía, el paciente sienta molestias, edema y adormecimiento en el pubis durante unas horas o días. Se utiliza un fluoroscopio durante toda la intervención, que ayuda al equipo radiológicamente a saber que la cámara y los instrumentos están en las localizaciones correctas. Durante la artroscopia se insufla suero salino constante para que el flujo de líquido mantenga la articulación limpia.

Anestesia 

El anestesista que realiza su estudio pre-operatorio le indicará el tipo de anestesias más adecuado a su caso concreto, aunque en la mayoría de los casos la cirugía se realiza con anestesia epidural. Durante las 24 horas siguientes a la intervención, mientras su cuerpo va eliminando al anestesia, puede sentirse algo somnoliento, sensación que desaparecerá en pocas horas.

Duración

Cada cirugía puede tener una duración diferente, en función de la lesión de la patología, pero es habitual que dure entre dos y tres horas. Al finalizar, el paciente pasará a la Unidad de recuperación post-anestésica, donde será monitorizado por el equipo de anestesistas y enfermería. Una vez se recupere, será trasladado a su habitación junto a sus acompañantes.

Indicaciones,  intervenciones y técnica:

  1. Diagnostico intraarticular.
  2. Situación e integridad del ligamento redondo.
  3. Situación del labrum.
  4. Lesiones de los cartílagos articulares.
  5. Roturas de los tendones periarticulares.              
  6. Secuelas de los esguinces,  de necrosis de la cabeza del fémur..
  7. Artrosis  de la  cadera.
  8. Control de prótesis de cadera.

La artroscopia de cadera para el tratamiento  en patología no artrósica permite a los pacientes jóvenes en edad laboral y a los atletas reanudar el trabajo y el deporte y continuar sus carreras profesionales, así como mantener esa actividad durante varios años. Los resultados clínicos muestran una recuperación mucho más temprana y con menos tasa de complicaciones que mediante la cirugía abierta.

El manejo de las lesiones de cadera en atletas ha evolucionado significativamente en los últimos años con el avance de las técnicas artroscópicas. La aplicación de técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas ha facilitado un retorno relativamente rápido a la actividad laboral o deportiva.

Aunque la cirugía abierta ha ayudado a muchos pacientes a solucionar su patología, actualmente la cirugía artroscópica se ha convertido, a juicio de los dos codirectores del curso, en el mejor método para el tratamiento del la mayoría de los casos de choque femoroacetabular y de rupturas de labrum, dos patologías de desgaste en la cadera que no están ligadas a la artrosis en esa articulación.

La Unidad de Cirugía Artroscópica y Medicina Deportiva realiza tratamientos artroscópicos de todas las lesiones deportivas articulares: hombro, codo, muñeca, cadera, rodilla y pie desde el año 1990.   La última innovación técnica que ha incorporado este grupo es el tratamiento artroscópico del atrapamiento fémoroacetabular de la cadera, patología que ocasiona gran incapacidad tanto en pacientes deportistas como activos por el fuerte dolor que provoca.

Si esta patología se detecta y se trata lo suficientemente temprano evita, por lo general,  el desgaste articular (artrosis) y la lesión del cartílago.

 

ESPECIALISTAS
Dr. Félix Cienfuegos Hevia